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martes, 2 de abril de 2013

De Valencia a Castellón por la Vía Augusta

Realizada el 29/03/13


El recorrido de la ruta, de 96,8 km, es este



y el perfil de la misma


Esta ruta sigue las señales blanquiazules de la Vía Augusta desde Valencia hasta Castellón, la calzada romana más importante de la Comunidad Valenciana (bastante bien señalizada, por cierto). El tramo cubre mucha distancia y se realizó en una jornada, por eso no nos detuvimos en todos los puntos de interés que nos hubiese gustado.



El punto de partida es el carril bici que va hacia Alboraya, compartido por la Vía Augusta y la Vía Verde Xurra. A la entrada de esta población, en el centro del paseo, se encuentra el puente romano del Moro trasladado aquí desde la acequia de Vera.


Puente del Moro (Alboraia)

Pasado el barranco del Carraixet continuamos con el paisaje de huertas a ambos lados de la vía hasta la llegada a Meliana. A las afueras la Vía Verde y la Vía Augusta se separan, continuando nosotros por el asfalto, en dirección a Mahuella y Tauladella, ya entre campos de naranjos por el camino de Albuixech o del Charco.


Meliana

En un par de kilómetros llegamos a las primeras casas del barrio de les Sidres de Albuixech, población que bordeamos por el Oeste.



Tras cruzar las vías del tren gracias a un puente, volvemos a rodar hacia el Norte haciendo giros y contragiros hasta pasada la CV-32.



Desde el cruce con esta carretera enfilamos por el camí Travesser hacia El Puig, del que nos separan poco más de 4 km.


Camino de Cebolla (El Puig)

Ni siquiera entramos al casco urbano ya que las señales nos hacen girar a la derecha para rodear la población. De todos modos, antes de seguirla, se puede continuar recto para ver el edificio del Real Monasterio.


Puzol

Una vez dada la vuelta por la ronda, continuamos en dirección a Puçol, repitiendo el giro a la derecha al llegar a la primera calle urbanizada. En la rotonda, dejando a nuestra derecha la muralla del Jardín Botánico seguimos por la c/ Caminas.

Seguimos recto cruzando por el lateral del paso inferior las vías del tren y luego el barranco del Vallet. Iniciamos aquí un tramo de 1,5 km en ascenso hasta un cruce cercano a la A7.



Torcemos a la derecha, pasando por el convento de las Carmelitas Descalzas, para iniciar un descenso que acaba en la avda. Catalunya de Puçol. Atravesando una zona aparcelada llegamos al camino de los Molinos y luego al camino de Lliria, por el que evitar el cruce de la A7 con la V21 y enfilar hacia Sagunto.



La entrada se hace por el Raval hacia la c/ Valencia, que es dirección prohibida hasta poco antes de pasar por la iglesia de El Salvador. En descenso se acaba en la c/ Huertos que nos lleva hasta las afueras de Sagunto habiendo pasado por los restos arqueológicos del circo romano (esquina c/ del Remei).


Circo romano (Sagunto). Fotografía de valencians.com

Atravesamos el seco cauce del Palancia para rodear el cerro de San Cristóbal, en lo alto del cual se encuentra la ermita de San Cristóbal.


Ermita de San Cristóbal (Sagunto)

La ruta rodea el cerro por la izquierda, pero por la dirección prohibida del camino lo hacemos por la derecha, reencontrando las señales al otro lado, pegados a la A7 y muy cerca de la torre de San Roque, del s. XVI, construida para la vigilancia y defensa del litoral.


 Torre de San Roque, de Roc o de la alquerieta de Roc (Sagunto)

Vamos en paralelo a la autovía los siguientes 2,5 km hasta llegar a una rotonda. Continuamos dirección Faura y la siguiente rotonda la dejamos por el camí de les Valls hasta ver de nuevo las señales por un camino a la derecha, el camino d'Uixó, a las faldas del Cabeçolet que pica hacia abajo y termina en una rotonda de la CV-320.


Motor de la Valentina (Sagunto)

Hacemos caso omiso del carril bici para continuar, entre naranjos, por el mismo camino asfaltado que deja a la izquierda un tanatorio.



Antes de llegar al barranco de l'Arquet, al borde del camino, se levanta la iglesia de Santiago de Benicalaf, s. XVIII.


Iglesia de Santiago Apóstol de Benicalaf (Benavites)

Es el único edificio que se conserva del poblado morisco de Benicalaf. La iglesia como tal fue suprimida en 1901.


Más adelante se llega a dicho barranco y tras cruzarlo el camino empieza a girar hacia Almenara, cuyo castillo en lo alto de la montaña junto con sus dos torres defensivas (Bergamuza y Bivalcadim) nos lleva acompañando en el paisaje desde varios kilómetros atrás.

En esta parte el trazado de la A7 se cruza tres veces con el de la Vía Augusta, aunque en el segundo no se ha respetado el antiguo trazado. Hay que seguir hasta el campo de fútbol La Corona para encontrar el paso inferior y luego girar a la derecha para volver a la Vía Augusta ya en la colada del camino de la Vereda.


Castillo de Almenara y torre Bergamuza (Almenara)

En la parte de atrás del castillo, pasada una harinera, la ruta sigue bordeando el promontorio del castillo, pero vemos el camino cortado de modo que continuamos bajando hacia La Llosa por el camino de Segorbe.


Iglesia del Salvador (La Llosa)

Para llegar al otro lado del pueblo, que es por donde veremos de nuevo las señales, se toma como referencia la iglesia del Salvador y un poco más abajo torcemos a la izquierda por la c/ Acequia.


Lavadero (La Llosa)

A las afueras atravesaremos el paraje del Carcau, donde se encuentra la fuente subterránea del mismo nombre y los restos de un antiguo molino, además de las señales correspondientes que nos mandan por el camino del Molino.


Paraje del Carcau (La Llosa)

No se tarda demasiado en llegar a Chilches (2,5 km) pegados a las vías del tren y esta vez las marcas blanquiazules pasan por el centro del casco urbano no rodeándolo, como era habitual hasta ahora.


Iglesia de Ntra. Sra. de la Asunción y la fuente de la Unión (Chilches)

A destacar en el paso de las calles el paso frente la neoclásica iglesia de Ntra. Sra. de la Asunción (s. XVII) y la fuente de la Unión reconstruida en 1985, que fue la primera que suministró agua al municipio.



En el camino del siguiente núcleo urbano, Moncofa, al que no se entra, cruzamos un par de coladas (la del Palmeral y Rafal y, luego, la del camino de Cabra) antes de superar el cauce seco del río Belcaire.



Pasados 500 metros se llega a una gran rotonda que hay que rodear completamente para subir por el largo puente y abandonar la N-225 por la derecha (camino de la Raya).


 Motor de Sant Vicent (Vall d'Uixó)


Motor de la Paz (Vall d'Uixó)

En los casi 2 km que nos separan del barranco Randero hay varios edificios dedicados a la extracción de agua: motor de Sant Vicent, de la Paz, Viejo de San Modesto (cuyos escombros de su demolición están todavía en la cuneta frente al polígono de La Mina), el Nuevo de San Modesto y el pozo de Nules, este último a orillas del mismo barranco.


Pozo de Nules (Nules)

Es en el cruce del barranco donde empiezan los 4 km más duros de toda la ruta. En los dos siguientes kilómetros el camino empieza a aumentar gradualmente su pendiente (llega a poco más del 3%) hasta llegar a un descansillo.



Es entonces cuando se cruza la CV-226 y la pendiente continua aumentando (16% de media). Son dos kilómetros hasta llegar al camino de tierra (el único en toda la ruta) frente el pozo de Las Perlas, donde paramos para recuperar el resuello e iniciar, luego, el descenso a La Vilavella por el camino del Barranc Roget.


La Vilavella


No hay que callejear mucho. Una vez en la c/ Sant Antoni hay que seguirla hasta llegar al parque de la Vieta, al otro lado del pueblo (ojo porque las señales hacen un bucle y la llegada al parque no está muy clara, es más intuitiva).


Iglesia de la Sagrada Familia (La Vilavella)

La Vía Augusta coincide aquí con la colada de los caminos de Betxí y la Vall d'Uixó que seguimos durante 7 km, en falso llano salvo poco antes de llegar a las primeras casas, hasta llegar a Betxí.


Ermita de Sant Antoni, s. XVI (Betxí)

Vamos de punta a punta de la localidad al encuentro con el río Seco o Anna, continuando la ruta por su orilla izquierda hasta pasada la CV-10, donde se tuerce a la izquierda.


Río Seco (Betxí)

La autovía nos queda más o menos cerca mientras nos vamos acercando al cauce del Mijares, habiendo atravesado el polígono de la carretera de Onda. Un giro a la derecha por el camino Viejo de Castellón a Onda nos deja por delante 6 km de camino descendente, cosa que es de agradecer, rodando entre las urbanizaciones de las afueras de Vila-real.


Puente de Santa Quiteria (Villarreal)

Por la c/ Encarnación continuamos bajando hacia el adoquinado puente romano de Santa Quiteria (s. XIII) gracias al cual cruzamos el Mijares.


En el año de 1692 cayó un rayo a un uno de junio y do en esta crus
Puente de Santa Quiteria (Villarreal)

Al otro lado del puente, ya en Almazora, dejamos atrás la ermita de Santa Quiteria (s. XVI), antiguo refugio y hospital, para ir hacia la rambla de la Viuda.


Ermita de Santa Quiteria (Almazora)

Ahora la rambla se atraviesa gracias a la carretera, pero no siempre fue así. La prueba la tenemos en las dos enormes pilastras de otro puente romano que ahora ya no existe.



Pasamos al otro lado de la rambla y continuamos recto, llegando a un punto delicado. Se trata de una enorme rotonda de tres carriles donde convergen la AP7, la N-340... es decir, que lleva bastante tráfico y hay que dejarla por la tercera salida (Quadra de Na Tora).



Poco después llegamos a la altura de la CV-1540 donde un poste indica que la Vía Augusta continua hacia Borriol pero, en nuestro caso, es aquí donde abandonamos la Vía Augusta. Nos dejamos caer hacia la derecha hasta encontrarnos con la estación de Castellón y coger el tren para volver a Valencia.



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Para descargar el track, este es el enlace.

sábado, 23 de febrero de 2013

De Valencia al castillo de Chiva

Realizada el 09/02/13

Castillo de Chiva

El recorrido de la ruta, de 44 km, es este



y el perfil de la misma


La ruta tiene su punto de inicio en el barrio de la Luz de Valencia, en la pasarela azul que va al puente que cruza el Turia. De este modo llegamos a la rotonda de entrada a Xirivella, donde hay que seguir por el carril bici de la avda. Camí Nou. Salimos del pueblo por el parque Ché Guevara, donde vuelve a haber carril bici, que cruzará la CV-403.


Hasta llegar a la siguiente rotonda, a nuestra derecha, vemos como todavía quedan en pie varias chimeneas de ladrillo de antiguas fábricas de la zona. Ya en la rotonda el carril bici se bifurca. Nosotros seguimos en dirección Alaquàs, por el paso elevado que esquiva las vías del tren.


El carril bici continua por el parque que bordea esta población hasta casi la c/ Pablo Iglesias, a las afueras. Por la zona roja, giramos hacia Alaquàs , pero se tuerce por la c/ Lanjarón y se sigue recto hasta el final del carril bici, a las puertas del polígono industrial Bobalar. Entonces mantenemos la dirección y saldremos del polígono por un puente sobre la CV-33.


Rodamos ahora por el camino del Bobalar, que no dejamos porque en la rotonda que aparece, también seguimos recto por el camino asfaltado que pasa frente el cementerio y gira, y nosotros con él, al encontrarse con la rambla de Poyo o el barranco de los Caballos; metros más adelante nos cruzamos con el canal del trasvase Júcar-Turia.


En este tramo por el que vamos por la orilla izquierda del barranco, el camino coincide con la Colada de Aragón, hasta que nos separamos de esta vía pecuaria al incorporamos a la CV-4130, cruzando el barranco por el puente de los Caballos. Ojo con este tramo con el tráfico.


700 metros más adelante dejamos la carretera por nuestra derecha, siguiendo un camino asfaltado, el camí dels Plans de Torrent, durante un poquito más de 1 km, que es cuando se llega al cruce con el camí del Mas del Jutge.

Pozo de San Vicente Ferrer (Quart de Poblet)

Giro a la derecha hasta un nuevo cruce (800 metros) desde el que, por la izquierda, se ven una serie de casas. Hacia ellas hay que torcer.

Pozo de San Francisco de Paula, 1931 (Quart de Poblet)

El primer edificio que vemos es el motor de San Francisco de Paula... hay que rebuscar un poco hasta encontrar la placa con el nombre, pero esta aparece.


Pasadas las casas de la masía de Pay, giramos a la derecha e inmediatamente después a la izquierda.


Por delante 1,3 km de camino asfaltado, camí de la Venta de Poio, entre campos de naranjos, hasta que nos topamos de frente con la A7. Desaparece el asfalto y nuestro camino continua por el paso inferior de la derecha, manteniendo esa dirección una vez estemos al otro lado, por pedregoso camino de tierra.


Por este camino atravesamos el barranco del gallego y casi 800 metros después de haberlo hecho, giramos a la izquierda, por un camino más llevadero que llega, pasados 800 metros a otra intersección. En esta ocasión, vamos a la derecha... de nuevo por asfalto.


Sin dejarlo, en 2 km estamos frente a la A3, que en ese punto salva la rambla de Poyo. Como hemos de continuar recto, bajamos a la misma rambla y empezamos a remontarla, con algo de dificultad en los primeros metros por la enorme cantidad de cantos rodados.


No llegaremos a hacer 1 km por la rambla. Pasadas las piedras el camino se va hacia la izquierda y a la altura de las últimas naves industriales, gira a la derecha atravesando toda la rambla y nos deja pocos metros de la CV-383. De nuevo hay que tener algo de cuidado con el tráfico, porque rodamos casi 2 km por ella, viendo en algún momento las gradas del circuito de velocidad de Cheste.


A la altura del corral de la Riberica se ve el puente que pasa sobre el ferrocarril y por el que hay que seguir la ruta. Al bajarlo, se hace un 180º rodando en paralelo a las vías hasta que el camino se aparta de ellas.


Y se aparta hacia el barranco del Pozalet. Al llegar a él, aparentemente el camino desaparece, pero no es así. Se ve una caseta a la otra parte, al lado de la cual hay un empinado sendero que nos devuelve a un camino de tierra que muere en la CV-3840.



Continuamos hacia la izquierda, siempre ascendiendo, hasta encontrarnos en el barranco de Cañadafría tras una pequeña bajadita. Volvemos a rodar por tierra al coger un camino a la derecha que empieza a abrirse paso entre viñedos.



No se abandona este camino que va rodeando el cerro de nuestra izquierda para acabar en la CV-383, 2,5 km más adelante, por el camino de Ribarroja. Justo al otro lado de la carretera está la rambla de Chiva, que ahora tenemos que ir remontando por su parte izquierda.


Cantera de Ocaña (Cheste)

El trazado de la carretera coincide en este tramo con la vía pecuaria de la Colada de Castilla. 2,5 km nos separan de Cheste a la que entramos tras pasar dos rotondas (en la segunda rotonda por la tercera salida), porque antes de ir hacia el final de la etapa, visitamos el pueblo.



En la tercera rotonda, la que tiene la escultura del ciclista, nos metemos en lo que es Cheste porque en la plaza Segunda República, nos encontramos con un elemento de patrimonio interesante: los restos del molino del Nabo.


Molino del Nabo o de Abajo (Cheste)

Este molino harinero de finales del s. XIX se mantuvo operativo hasta mitad del siglo pasado, gracias a la fuerza del agua y por lo que parece, perteneció al Barón de Cheste.


Vaso

Lo que se conserva del molino es la sala de muelas, parte del vaso que llevaba el agua a las palas de madera de las ruedas giratorias y una situada en el césped del parque.

La siguiente parada la hacemos subiendo por la c/ Ribera, que es donde se encuentra la iglesia de San Lucas Evangelista.

Iglesia de San Lucas Evangelista (Cheste)

Este templo del s. XVIII (se terminó en 1760) de estilo barroco, posee una torre de 51 metros que se construyó una vez terminado el edificio principal y alberga seis campanas.

A pocos metros de la iglesia se encuentra la plaza León, donde hay otro edificio singular de Cheste: la posada.

Posada (Cheste)

Esta casona del s. XIX valía de lugar donde pasar la noche a aquellos que venían a Cheste a trabajar en la industria del vino, sobretodo hasta principios del s. XX.

Desde aquí vamos hacia la plaza del Dr. Cajal, pero antes nos detenemos un momento frente a la fachada (c/ Olivera, 3) de una de las antiguas casas señoriales que hay en las inmediaciones de la plaza.


En la plaza del Dr. Cajal, casi cuadrada, destacan dos elementos: el Ayuntamiento, que tiene una fuente de 1802 adosada a la fachada y el edificio modernista del Sindicato Agrícola (1931).

Sindicato Agrícola (Cheste)

Seguimos subiendo por la c/ Ermita llegando a la plaza del Mercado, donde, obviamente, se encuentra el edificio que alberga el mercado municipal (1928) y justo detrás, la ermita de Ntra. Sra. de la Soledad Gloriosa (1866).

Ermita de Ntra. Sra. de la Soledad Gloriosa (Cheste)

Edificio típico de mediados del s. XIX (aunque la fundación primitiva data del s. XVI): edificio de una sola nave con cuatro tramos, capillas entre contrafuertes y cubierta con bóveda de cañón.

Aquí damos por terminada la visita a Cheste y callejeamos hasta llegar a la avda. del Pais Valencià, paralela a la ronda Oeste (CV-50), de modo que por esta carretera y siguiendo las indicaciones hacia Chiva, lleguemos, en bajada, al polideportivo en las afueras.


Lo bordeamos gracias a un camino que luego atraviesa el lugar donde confluyen el barranco Grande y el de la Cueva Morica para unirse a la rambla de Chiva. Por delante esperan 3 km, por el camino del Cementerio, en ascenso constante, ya con la silueta del pico del Cuervo donde se encuentra el final de esta ruta.

Chiva y, a la izquierda, el pico del Cuervo.

La llegada a Chiva se hace por la c/ Dr. Bernat, pero la entrada al pueblo se hace por la cuesta del Cargador, un repecho de 175 metros al 11,5% de media, que termina cerca de la Fuente Las Peñas (1955).


La idea es llegar al castillo, pero antes le dedicamos un tiempo a conocer mejor esta población, de modo que bajamos por las calles hasta el barranco del Gallo, que atraviesa Chiva, y desde allí vamos a la plaza Constitución, donde empezaremos más tarde la subida al castillo. 

Fuente de los 21 Caños (Chiva)

En esta plaza destacan la Fuente de los 21 Caños (modernista) y la Balsa de los Patos. La balsa formaba parte de un antiguo molino y recibe agua tanto de la acequia de la mina como de la Fuente de los Chorros.

Balsa de los Patos (Chiva)

Seguimos descendiendo por la c/ Palleter hacia el barrio árabe de Bechinos, topándonos con la iglesia de San Juan Bautista en el camino.

Iglesia de San Juan Bautista (Chiva)

Fue levantada en el s. XVIII y se encuentra en el casco antiguo de Chiva. En su fachada se puede ver la mezcla de dos estilos: el Barroco y el Neoclásico.

El barrio de Bechinos conserva su original trazado de calles estrechas y sinuosas, con alguna que otra pendiente inesperada, dando la sensación, a veces, de estar en un laberinto. En la parte exterior del barrio se encuentra la Torreta, un elemento defensivo islámico declarado como BIC en 1999. Data del s. XII-XIII y era una de las 4 torres del cinturón defensivo.

La Torreta (Chiva)

Siguiendo el caprichoso trazado de las callejuelas, volvemos a aparecer en el barranco del Gallo. Unos pocos metros en paralelo a él y de nuevo bajamos a la plaza Constitución donde, ahora sí, giramos por la ascendente c/ Pascual Piquer, iniciando la subida al castillo.

Barranco del Gallo (Chiva)

Al llegar a la N-III, torcemos a la derecha para buscar la pasarela por la que cruzarla con más seguridad y que, de paso, nos deja ya en el cerro del castillo. El primer tramo es de tierra, pero no tardamos mucho en volver al asfalto que nos llevará hasta los 371 metros de altura.


Son 450 metros (11,3% de media) con 3 curvas de herradura hasta llegar a la explanada con un mirador donde se encuentra la ermita de la Virgen del Castillo, s. XIX, que sustituye a una ermita del siglo anterior.

Ermita de la Virgen del Castillo (Chiva)

Desde la explanada que hay frente a la puerta se tiene una privilegiada vista de la comarca, llegando incluso a verse el Mediterráneo.


Delante de la ermita, hacia la izquierda, se llega a un vértice geodésico antes de que se termine el camino y hacia la derecha, aparece el sendero por el que afrontar los últimos metros que nos separan del castillo.

Acceso a la fortaleza islámica


Este estrecho camino conduce al castrum, o recinto principal del castillo, por el único punto de acceso. En su época primero se accedía al albacar (gran recinto amurallado con cubos defensivos y libre de construcciones donde se refugiaba la población y su ganado en caso de peligro) por el lado opuesto del cerro y había que rodear toda la muralla hasta este punto, para entrar al castillo. El albacar corresponde a la explanada desde la fuente hasta la parte de atrás de la ermita.


En la Edad Media dependió de la taifa musulmana de Valencia. Tras la conquista cristiana el castrum se divide mediante un muro y se construyen dependencias para usos señoriales.



Tras la expulsión de los moriscos se utilizan sus piedras y otros materiales para construir las casas de los colonos cristianos. Posteriormente, durante las guerras Carlistas (1836 y 1837), se reforma el conjunto defensivo adaptándolo a la artillería.


Finalmente durante la Guerra Civil fue utilizado como puesto de observación antiaérea, lo que le llevó a ser bombardeado y a quedarse en el estado que se puede observar hoy en día.


Una vez acabada la vuelta por los restos del castillo, lo único que nos falta en volver a Chiva por el mismo camino, buscando ahora la estación de cercanías para regresar en tren a Valencia.


Castillo de Chiva


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Para descargar el track, este es el enlace.